domingo, 8 de marzo de 2015

HUELLAS DE VIDA EL DOCUMENTAL

HUELLAS DE VIDA - EL DOCUMENTAL

El objetivo del presente documental es: demostrar que después de un siniestro vial la vida sigue. ¿Cuesta? Sí. ¿Duele? Sí. ¿Vale la pena? Para mí sí. Uno de los propósitos de este trabajo es ponerles caras a las víctimas y a quienes los rodean; que se vea que son personas reales, con emociones y sentimientos, no sólo números, datos estadísticos.
Salir del Hospital de Urgencias es un logro pero lo que nadie te dice es que lo más complicado está por empezar. Por primera vez todo depende de uno y sólo de uno. Al menos eso era lo que yo creía, pero la realidad es que la familia estuvo, está y va a seguir estando. 
Gracias a ellos y un poquito a mi es que hoy pueden ver este trabajo.
Un agradecimiento a las chicas y los chicos de Huellas de Vida por su predisposición.
Gracias por ver el material, ahora también la responsabilidad es de ustedes.




sábado, 29 de noviembre de 2014

Carina Ponso



Mi nombre es Carina Ponso y un 30 de octubre pero hace 9 años sin pensarlo la vida me puso un “freno de mano”, así lo llamo yo a lo que me paso en mi vida. Una mañana estando en la casa de una amiga a pocas cuadras de mi casa le pedí a un amigo de toda la vida que es de mi barrio que me acercara a mi casa en su moto, como eran pocas cuadras ni se me cruzo por la cabeza ponerme un casco. Total el trayecto era corto y no me iba a pasar nada. Pero me equivoque, a pocas cuadras antes de llegar un hombre se metió en contramano por la avenida en que íbamos y nos levanto como veníamos. Pegándonos en nuestras piernas derechas con el frente derecho de su auto. Jamás voy a olvidar ese Peugeot 504 blanco que paralizo mi vida por un largo año.
Al cerrar mis ojos algunas noches todavía tengo pesadillas de ese momento en que lo vi venir y supe que el choque era inevitable. Es difícil describir ese tipo de sensaciones, doy fe que en situaciones limites como esa ves tu vida pasar en segundos, al mismo tiempo que sentís que te arde, te quema, tenes frio, en definitiva sentís todas las sensaciones que un cuerpo puede experimentar pero al mismo tiempo. Mientras vas golpeando contra el asfalto, ya que yo salí despedida solo pedís que pare, que se termine la calesita. 

Y cuando todo para sentís un silencio profundo.
Quede en una posición parecida a los contorsionistas veía sangre salir a montones de mi cabeza y solo pensaba que había llegado mi hora de partir. Me preguntaba si todo terminaría ahí. 

De esa mañana solo recuerdo algunas cosas, como el sonido de la ambulancia, e imágenes borrosas de la gente que se acercaba a auxiliarnos. Ni se si estaba o no el hombre que nos atropello, veía todo borroso. Cuando volví a abrir los ojos estaba yendo en una ambulancia y luego estaba en el hospital de urgencias, el cual fue mi hogar por unos cuantos meses. Al principio y sobre todo los primeros días sentía que mi vida iba a ser estar postrada de por vida, tenia un cuello ortopédico el cual no me sacaron por unos días porque veían una quebradura en las primeras vertebras de mi columna que no les gustaba nada a los médicos. Por suerte y después de varios estudios pasaron unos días y dieron con que era algo de nacimiento. Esa creo que fue la primer inyección de vida que sentí, ya que mas allá de mi pierna destrozada y con un aparato de fierros que la atravesaban y mi corte en la cabeza, sentí que mi vida iba a continuar. 

En esos primeros días me sentís aturdida y ni se me ocurría pensar en el hombre que nos embistió, no quería saber absolutamente nada de el. Solo supe que era un hombre del barrio que lógicamente no quería tener “problemas” y decía que no tenia plata pero que de alguna manera de quería hacer cargo, su preocupación era que no le hiciera juicio. 

Hoy y después de casi nueve años, estoy segura que el único juicio que va a tener va a ser el que Dios le mande de arriba. A mi no me interesaba sacarle nada, solo quería volver a tener mi pierna y mi cuerpo como antes y seguir mi vida. Estoy segura de que existe un juicio divino y que el de arriba te pasa factura en algún momento. 

Gracias a Dios tuve la suerte de conocer a una gran persona con la cual compartí habitación durante mi larga estadía, ella se llama Nadia Homenuc y le agradezco infinitamente haberme contagiado sus ganas de vivir y su alegría. Ella también estaba internada por un accidente que había tenido en moto tiempo atrás. Ella fue una de las grandes razones por las cuales mis dolores no se sentían tanto, ya que siempre sostuvo mi mano cuando entraban los medicos y me revisaban la pierna y también gracias a los excelentes médicos que ahí trabajan y a los cuales les debo el haberme salvado mi pierna y habérmela podido reconstruir. Es increíble todo lo que hacen con los escasos elementos que poseen.
Una vez que salí del hospital debía volver a control una vez a la semana. Les puedo asegurar que manejarse en silla de rueda y en muletas en bastante engorroso; y solo si lo vivís te das cuenta de lo poco preparada que esta la sociedad en que vivimos para facilitarles el día a día a personas que padecen de algún tipo de discapacidad. Creo que esa fue una de las grandes razones por las cuales con mi nueva amiga y ex compañera de habitación Nadia, un año después de mi accidente nos sentimos movilizadas cuando vimos en los noticieros el “accidente” de María Noel Vélez y decidimos ir a visitarla. Estábamos seguras que no le calmaríamos su dolor, pero si queríamos darle energías para salir adelante. 

Siento que en ese momento hubo una conexión que solo se da pocas veces en la vida de las personas. Generalmente la población vive su día a día y no se preocupan mucho en ser solidaria con los demás. Seria todo tan diferente si cada uno desde su lugar aportara un pequeño granito de amor.
Yo gracias a Dios lo puedo contar y les puedo asegurar que cada día nos hace mas fuerte como personas. Quizás debamos dejar de preguntarnos porque a nosotros y nos demos cuenta para que nos sirven ese tipo de pruebas. Yo particularmente crecí como persona. Y hoy por hoy junto a mis amigos de Huellas de Vida pudimos descubrir que podemos ayudar a otras personas en nuestra misma situación.